martes, 29 de julio de 2008

DOCE HOMBRES SIN PIEDAD: MEJOR LA VERSIÓN ESPAÑOLA QUE LA AMERICANA. MAGISTRAL. UNA TELEVISIÓN DE SERVICIO PÚBLICO.


De memoria intento recordar –una buena gimnasia mental- la docena de prodigiosos actores que durante un par de horas me han tenido enganchado a la caja tonta.

José María Rodero el miembro del jurado díscolo. El número ocho. Un actor insuperable. Humano, demasiado humano.

Luís Prendes ese concienzudo oficinista, José Bódalo un empresario hecho a si mismo, el temperamental Ismael Merlo, un persona amargada por su hijo delincuente, Manolo Alexandre el prototipo de persona que nacida en el lumpen no acaba siendo un indeseable, Carlos Merlo un bonachón pensionista con mala uva.

Fernando Delgado ese calvo genial, Sangro Gracia un chuleta redondo, Jesús Puente el Presidente de los doce hombres sin piedad, Pedro Osinaga un tonto listo, Rafael Alonso en su línea ambigua y el estupendo Antonio Casal, un currante de toda la vida.

Gonzalo Pérez Puig es el realizador.

Y lo borda.

Y lo bordan estos actorazos, la mayoría sin estudios ad hoc. Se hicieron comediantes empezando desde abajo. El oficio bien aprendido.

Y para los directivos responsables de la programación cultural de aquellos años pues decir que eran fantásticos porque cumplían con la finalidad de una televisión pública: formar a los ciudadanos.

Empezó a emitirse en Octubre de 1.965 el mítico Estudio 1.

En directo al principio. Una emisión de tarde y otra de noche.

Más de 400 obras.

Muchos nos aficionamos a buen teatro en esta lejana época.

Mis viajes a Almagro, Valdepeñas, Manzanares y ahora a Chinchilla para presenciar buena dramaturgia son tributarios de lo que vi de joven en la no tan tonta caja tonta, por lo menos entonces, en plena dictadura.

Las comparaciones son odiosas.

Sydney Lumet es un excelente director.

En 1.957 rodó una magnifica película con el eminente Henry Fonda de protagonista basada en esta obra de teatro de Reginald Rose.

Pero es que José María Rodero fue un actor sublime injustamente, hoy, minusvalorado y hasta algo olvidado.


En 1.973 un español, Gonzalo Pérez Puig, supera el original yanqui y nos proporciona una realización pluscuamperfecta con una selección de actores primorosa.

Sirva de homenaje estas líneas a lo bueno que tuvo aquella época y de recordatorio también que no por presumir de vivir en una etapa constitucionalista significa que tiempos pretéritos fueron peores, muy al contrario, por lo menos en temas televisivos públicos.

Hellín a 26 de Julio de 2.008

1 comentario:

"CHACONA" dijo...

enhorabuena, Narciso, qué blog más "chulo" se te ha quedado. No dejes de escribir que nos tienes expectantes. Besos